Palermo
Caótica, sucia, desvencijada… y a pesar de todo apasionante y bellísima, así es la capital de Sicilia.
Uno de los callejones (vicoli) típicos del centro de la ciudad.
La catedral de Palermo
La locura barroca del Iglesia de Jesús.
Otra de las calles estrechas del centro de Palermo por las que es obligatorio perderse.
Un escaparate y los reflejos al Corso Vittorio Emanuele.
Palermo mirando al mar.
Ballarò, el divertidísimo mercado al aire libre.
Uno de los vendedores de Ballarò, ejerciendo de palermitano.
Fruta en Ballarò.
Un rincón de la Kalsa.
Una tienda en otro de los mercados típicos: la Vucciria.
Un tienda en Palermo.
Texturas en una puerta vieja en el centro histórico de Palermo.
La impresionante Catedral de Monreale.
Columnas de estilo normando en el claustro de la Catedral de Monreale.