Mi fotografía
Llevo casi 40 años haciendo fotografías, en algunas épocas hacía menos, en otras muchas he hecho más, pero he estado ligado a la cámara durante la mayor parte de mi vida. En las últimas décadas, además, mi trabajo como periodista me ha permitido profundizar más en esta faceta y mostrarla de diversas maneras, sobre todo en mi periódico, Libertad Digital.
Nunca he buscado tener un estilo, nunca he querido forzar mis fotografías artificialmente a ser así o asá, mi forma de ver el arte es que cada momento, cada imagen, cada fotografía que encuentro en una calle, un paisaje o un retrato, me pide lo que me pide y yo trato de dárselo: color o blanco y negro, la velocidad, la profundidad de campo, el incluir o no ese elemento… mandan ellas, no yo.
Sin embargo, después de tanto tiempo sí que es posible que haya algunas pautas que se repitan con cierta frecuencia: me gustan las imágenes sencillas (no sé si llegan a ser minimalistas), los colores fuertes o el blanco y negro muy contrastado, las sombras a veces, las personas… Me gustan los paisajes, pero probablemente soy un fotógrafo más de ciudades, supongo que también porque vivo en una. Y lo que más me gusta es divertirme haciendo fotos.
Hay muy pocas cosas que haga de forma consciente al elegir motivos para mis imágenes, pero sí hay una que no me queda más remedio que reconocer: trato de encontrar fotografías donde parece que no las hay, en detalles, en combinaciones arbitrarias de cosas que nunca altero (creo en que el fotógrafo tiene prohibido intervenir más allá de encuadrar, que bastante es), en restos o rincones que a la mayoría les pasan desapercibidos.
Y en esa búsqueda de imágenes distintas me encanta conseguir fotografías hermosas de cosas que a priori no lo son: una vieja señal oxidada, unos carteles que se superponen a otros, una parte de un grafiti al que la luz del sol da un brillo diferente.
Creo en la fotografía como en una forma de contar historias y de transmitir emociones, pero no me gusta intelectualizarla ni, sobre todo, que esa intelectualización sea una excusa para dejar de buscar la belleza, aunque sea esa belleza extraña, aunque sea una belleza que no entienda nadie.
En definitiva, como decía un fotógrafo, lo único que quiero es hacer buenas fotos… y divertirme haciéndolas.